Muchas personas se acercan a la pantalla, entrecierran los ojos y siguen leyendo letra pequeña durante horas, sin pensar que se puede cambiar. Casi todos los programas permiten agrandar el texto en pocos segundos. No hace falta ser un experto: basta con saber dónde mirar y con atreverse a probar. Una lectura más cómoda hace el trabajo más agradable y evita tener que pegarse a la pantalla sin necesidad.
Formas de agrandar el texto
En el navegador puedes ampliar toda la página manteniendo pulsada la tecla de control y girando la rueda del ratón, o usando las teclas de más y menos. En el correo y en el procesador de textos hay una barra o un deslizador para cambiar el zoom sin modificar el documento. En las hojas de cálculo también se puede ampliar la vista, y el resultado no se imprime más grande.
Si quieres un cambio permanente, busca en los ajustes del ordenador la opción de tamaño del texto y elige el que te resulte más cómodo. Algunos programas recuerdan el tamaño que elegiste. También puedes cambiar la fuente por otra más clara y ampliar el espacio entre líneas. Prueba diferentes tamaños hasta que encuentres el que te permita leer sin esfuerzo y sin acercarte demasiado.
Otros detalles útiles
Coloca la pantalla a una distancia cómoda, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, y ajusta la altura para que la mires de frente. Elige un fondo claro y letras oscuras, o al revés, según lo que te resulte más agradable. Comprueba que no haya reflejos de una ventana o de una lámpara. Un cambio pequeño en la habitación a veces mejora más que cualquier ajuste del programa.
Si compartes ordenador con otras personas, pregunta antes de cambiar la configuración, o crea tu propio perfil. Y si alguien tiene dificultades, ofrécele tu ayuda en lugar de esperar a que la pida. Levantarse de vez en cuando para estirar las piernas también ayuda, pero eso ya lo saben muchos. Lo que muchos no saben es que agrandar el texto es cuestión de un momento y que nadie va a reírse de ello.